Con la llegada del calor, muchos propietarios observan que sus perros y gatos comienzan a perder más pelo de lo habitual. Sofás cubiertos de pelo, cepillos que se llenan rápidamente y mechones repartidos por toda la casa son escenas muy comunes durante esta época del año. Sin embargo, este fenómeno no suele ser motivo de preocupación. En la mayoría de los casos, forma parte de un proceso natural de adaptación del organismo.
Comprender por qué ocurre este cambio ayuda a cuidar mejor de nuestras mascotas y a identificar cuándo la caída del pelo es normal y cuándo puede esconder algún problema de salud.
El cambio de estación y la muda natural
El pelaje de perros y gatos actúa como un sistema de protección frente a las condiciones ambientales. Durante los meses más fríos, muchos animales desarrollan un manto más denso que les ayuda a conservar el calor corporal. Cuando aumentan las horas de luz y las temperaturas comienzan a subir, el organismo interpreta que ya no necesita esa protección adicional.
🐾 La consecuencia es una muda más intensa, mediante la cual el animal elimina parte del pelo acumulado durante el invierno para prepararse para el verano.
Este proceso es especialmente evidente en razas con doble capa de pelo, aunque también puede apreciarse en animales de pelo corto.
¿Influye únicamente la temperatura?
Aunque solemos asociar la muda al calor, la realidad es algo más compleja. Los expertos consideran que el principal desencadenante suele ser el aumento de las horas de luz diurna.
El organismo de la mascota responde a estos cambios ambientales ajustando diferentes funciones biológicas, entre ellas el crecimiento y la renovación del pelaje.
Por este motivo, incluso animales que viven principalmente en interiores pueden experimentar cambios importantes en su pelo durante determinadas épocas del año.
Cuando la caída del pelo deja de ser normal
No toda pérdida de pelo está relacionada con la muda estacional. Existen señales que conviene vigilar para descartar problemas de salud.
🔍 Algunos indicios que merecen atención son:
• Aparición de calvas o zonas sin pelo.
• Picor intenso o rascado constante.
• Enrojecimiento de la piel.
• Pelo apagado, quebradizo o excesivamente fino.
• Caída persistente durante todo el año.
En estos casos es recomendable consultar con un veterinario para determinar si existe alguna alergia, alteración hormonal, parásitos o deficiencia nutricional.
La alimentación también se refleja en el pelaje
Uno de los factores más importantes para mantener un pelo sano es la nutrición. El pelaje está compuesto principalmente por proteínas y requiere una aportación adecuada de nutrientes para renovarse correctamente.
🥩 Las proteínas de calidad, junto con determinados ácidos grasos esenciales, vitaminas y minerales, contribuyen al mantenimiento de una piel saludable y un pelo fuerte y brillante.
Cuando la alimentación no cubre correctamente estas necesidades, el organismo suele priorizar funciones vitales frente al cuidado del pelaje, provocando que este pierda calidad, brillo y resistencia.
Cómo ayudar a tu mascota durante el verano
Durante los meses más cálidos, algunos cuidados sencillos pueden marcar una gran diferencia.
🐶 Cepillar regularmente ayuda a eliminar el pelo muerto y favorece la ventilación de la piel.
💧 Mantener una correcta hidratación es fundamental para el bienestar general del animal.
🌿 Evitar las horas de mayor calor reduce el estrés térmico, especialmente en razas con abundante pelo.
🥣 Ofrecer una alimentación equilibrada facilita que el organismo disponga de los nutrientes necesarios para mantener una piel y un pelaje en buenas condiciones.
Cada mascota tiene necesidades diferentes, por lo que conviene adaptar estos cuidados a su edad, raza, estilo de vida y estado de salud.
Un pelaje sano es un reflejo de bienestar
El estado del pelo suele ofrecer muchas pistas sobre la salud general de una mascota. Un pelaje brillante, uniforme y resistente suele indicar que el animal recibe los cuidados adecuados, mientras que los cambios bruscos pueden alertar de que algo no funciona correctamente.
La muda de verano forma parte de un proceso natural, pero acompañarla con una buena alimentación y unos hábitos de cuidado adecuados puede ayudar a que la transición sea más cómoda tanto para la mascota como para quienes conviven con ella.
En Orysel sabemos que una nutrición de calidad es una de las bases del bienestar animal. Por eso apostamos por fórmulas elaboradas con ingredientes seleccionados que contribuyen al cuidado integral de perros y gatos, incluyendo la salud de su piel y su pelaje.




